16.3.07

ALEMANIEN (Köhln)

Penúltima etapa del viaje, nuestro paso por tierras germanas no fue pródigo en anécdotas... o si?
uy si es verdad, que nos hicimos famosos en Colonia...
Y os diréis, cómo? Pues muy fácil, aquí estamos para contároslo.
Tras haber causado baja Ricco en Amsterdam, y haber quedado reducido el bloque pinguino a tres individuos nos dirigimos raudos y veloces camino a nuestro último destino con cama bajo techo: Colonia. Una ciudad con una catedral auténticamente impresionante, cruzada por el río Rin y numerosos puentes y de una belleza bastante notable, para ser una urbe de bastante magnitud.
Llegamos a nuestro destino sin ningún inconveniente, puesto que SEIS DIAS DESPUÉS DE HABER EMPEZADO EL VIAJE DESCUBRIMOS QUE EL COCHE TENÍA GPS ... Decir monstruos es decir poco, pero como somos fieles a la verdad y como podriamos no haber dicho nada y quedar de jefes... pues que conste en acta y por escrito que aún siendo tan guapos, tan ocurrentes, tan limpitos y de buena familia y tan tan todo... somos unos personajes.
Bien, obviado el tema del GPS y tras haber llegado al albergue sin ningún percance, procedimos a inspeccionar la zona: albergue impresionante, nuevo, limpio, bastante lujoso para ser juvenil, el caso es que todo pintaba mejor que bien. El coche aparcado en el parking del mismo (como no quereis que nos enfademos si en París no se puede aparcar!!!). Todo perfecto. Tomamos posiciones en la habitaciones, repartimos literas y sin perder ni un segundo empezamos a sacar el arsenal de disfraces que llevábamos. Porque, si no sabéis, los Carnavales de Colonia son de los más importantes de Europa.
Sólo comentaremos que el grupo estaba formado por un indio apache, un policeman y un vaquero (de los del Oeste, no unos levi´s). Todos orgullosos y más chulos que tres ochos, nos vestimos, nos pusimos los accesorios... vamos, de lo más profesional.
Y allá fuimos, decididos a quemar la ciudad para que los alemanes vieran lo que vale una Estrella
Galiza.
El primer problema lo notamos cuando en el hall del albergue estaban nuestros vecinos: un nutrido grupo de adolescentes en pleno apogeo de granos, pornografía y la Ragazza Pocket. Creyendonos los reyes del mambo, pasamos entre tanta juventud todos hinchados, y nos extraño ser objetivo de sus mofas y burlas, así como de risas y demás. "Estupidos niñatos sin humor" es lo único que se nos pasó por la cabeza. Sin mermar nuestra ilusión salimos a la calle y como el albergue estaba a unos 15 minutos a pie del centro (centren para los que sepan alemán) empezamos a andar llenos de moral.
Cruzamos un pequeño parque lleno de enamorados, algún que otro viejo con perro y algún aficionado al footing. Normal que no haya nadie disfrazado, ningún grupo de esos encaja en nuestro perfil (en especial el primer grupo). Seguimos camino a la ciudad cruzando uno de sus majestuosos puentes. Los coches nos pitaban, "Somos la caña de España" pensábamos orgullosos. "Estos alemanes no saben lo que es la fiesta". El caso es que llegábamos a la zona céntrica y nos extranañaba que nadie de los alrededores fuera con ningún tipo de accesorio, sólo una señora con un antifaz, y de la que no sabemos si lo usaba a diario.
El caso es que adentrándonos en la parte vieja de la ciudad vimos como grandes camiones desmontaban estructuras de hierro donde se supone que el día anterior pasaron comparsas y desfiles. "Maldita sea, llegamos justo el día de la fiesta post macro fiesta" No pasa nada chavales, se coge el ritmo y se alcanza los mismo niveles de resaca sin problema.
Cruzamos alguna que otra plazoleta con terrazas donde muchísima gente tomaba un refrigerio y a medida que nos iban viendo empezaban las risas y alguna que otra foto... "Joer, están tan currados los disfraces?, si es que somos la leche"
La ciudad estaba llena de basura por los suelos, plásticos, latas, envases, confeti, de todo! "Menudo fiestón chicooooos, la que nos espera" Hasta las esculturas tenían vallas alrededor. seguimos nuestra caminata camino de la plaza de la catedral, donde se preveía el centro neurálgico del despiporre: callejuela tras callejuela y en una de estas vemos la silueta de la catedral. "Ahi estamooooooooooos ahi estamooooooooooos somos somos soooooooooooomos...."
Somos los unicos tios en toda Colonia disfrazados, los UNICOS. Explicación: los p!"·%$$s alemanes tienen un día grande de fiesta despiporre sexualidad desenfrenada y desmesurado alcohol en sangre y al día siguiente, no es festivo, todo el mundo está trabajando, tan anodinos y sobrios como siempre y nadie recuerda el día anterior. Y ese día queridos lectores... fue el día que llegamos nosotros...
Nos sacaron fotos, se rieron de nosotros (que pa los alemanes tiene cohone) todo el mundo se giraba, puesto que desembocamos en una calle que era como Príncipe pero con más gente que en una manifestación para que De Juana Chaos anunciara productos dietéticos. Rápidamente, Kowalsky y un servidor nos deshicimos de lo que pudimos para evitar seguir siendo la mofa de la población centro de Alemania. Aún así, las pintas eran de cuidado: uno medio leñador, pero con gorro de John Wayne y otro con pantalones azules de presidiario y una camisa con una estrella. Pero el problema era que faltaba uno, y ese uno no tuvo mejor que negarse a sacarse el disfraz.. lo cual... bueno creo que es mejor verlo:






Menudo ridículo, al menos nos queda lo que nos dice todo el mundo: "Al menos allí no os conocía nadie".
Cierto, puesto que ahora nos conoce toda la ciudad y el día después de Carnavales, creo que lo han nombrado Día del Español Gilipollas.

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