Si por algo se caracterizó este viaje, ha sido por las continuas desventuras a las que nos hemos que tenido que enfrentar. Por ello comenzaremos con una enumeración de las mismas, para más adelante, en sucesivas entradas, contaros cómo hemos conseguido solventarlas. Para empezar, aquí van las de París:
- Aunque debiamos ser 4 en París el primer día, notamos que no estábamos todos...
- El avión no nos deja en París. Nos deja en un lugar recondito alejado 100 km de la gran ciudad.
- Los personajes conocidos como transportadores de maletas del avión a la terminal en Beauvais tiene la extraña afición de jugar al hundir la flota con las maletas, al menos con las nuestras, que estaban todas en AGUA!
- En la oficina de Europcar Beauvais han realizado un convenio con ONG's para la promoción laboral de chicas con discapacidades neuronales agudas y ese día le tocó trabajar a una de ellas.
- Para coger el supuesto coche que habiamos alquilado (ya pagado y todo), necesitamos tener en alguna tarjeta una cantidad de dinero con tantos ceros que pensamos que nos estaban diciendo la matrícula del coche.
- Como consecuencia de lo anterior, tuvimos que coger un autobús 4 horas después para ir a París. El bus salía a las 18:30h. La recepción del albergue cerraba a las 18:00h. El tiempo estaba muy justo. Consecuencia de ello: A dormir en la puta calle.
pd. Llovía
-Descubrimos alelados el concepto oferta en Francia: si algo te vale 13€ (véase billete de bus) en oferta inigualable, la ida y vuelta te la dejan en tan sólo 26€!
- En la habitación del albegue teníamos una cara de Bélmez mirándonos fijamemente.
- Perdimos un dni en el Louvre. ¿Dónde estará el consulado español?
- Se nos ocurrió pensar: ¿y por qué vamos a pagar en el metro si total todo el mundo pasa colándose? Consecuencia: Una entrevista personal con Motumbo y posterior financiación del viaje por el módico precio de 45 Euros, más la propiné.
- En París no se puede aparcar en la calle porque está reservado para residentes, el concepto de parking todavía no llegó hasta allí, y a mayores uno de cada cinco coches lucía un maravilloso cepo Dolce Gabbana en una de sus ruedas.
- Coca cola: 3.75 Euros (¡de oferta!)
- Nunca fuerzes a una ascensorista macrobuena en la torre Eiffel pensando que no te va a entender...Esta gente sabe muchos idiomas.
-La alimentación los dos primeros días parisinos fue a base de gominolas españolas y chocobolas del mismo origen. En cuanto encontramos quién nos enseñara donde alimentarnos de forma caliente descubrimos un estupendo donner kebab. Al día siguiente, solos, en una ciudad de 11.174.743 habitantes no tenemos mejor idea que, dados los obvios y escasos recursos de la ciudad... REPETIR el sitio!!!!!
-El único borracho-drogata-mendigo-tiochungo con el que hicimos amistad resultó ser de madre española... lo cual asienta la teoría de la exportación de chusma al extranjero.
-Como los cuadros de Escher descubrimos una salida de metro que daba a un precioso y bucólico parque situado en mitad de las avenidas más transitadas de París y que se erguía como un islote AISLADO en medio y medio de la nada, tras recorrerlo varias veces decidimos internarnos en las profundidades francesas otra vez.
-Los WC en nuestro hostel tenían el tamaño idóneo para que una persona que realice sus necesidades vitales sentado no pueda cerrar la puerta dado que sus rodillas baten contra la puerta: opción 1 defecar haciendo un Matrix Revolutions; opción 2 defecar pudiendo saludar a cualquier visitante que pasee por el pasillo.
-Como buenos guiris que se precie compramos postales a 1.5€ a 100 metros de donde las vendían idénticas a 0.50€. Fomentando el PIB francés
-Visitar el Louvre 0€ , viajar a París 77€, una cocacola 3.75€, patearte el puñetero museo y acabar con un dolor de piernas que te impide ir a ver la Venus de Milo: no tiene precio
Y hasta aquí algunas de las desjrasias acaecidas en París. Más adelante...Brujas, Amsterdam y Colonia!